Librerias virtuales: Una apuesta contemporánea que llegó a zona sur

Vivimos en una sociedad que depende cada vez más de la tecnología. No es ninguna novedad. El mundo de los libros, por su parte, no está exento de estos cambios, y las librerías virtuales se muestran como una nueva alternativa. Las ventajas: comenzar un emprendimiento sin la necesidad de alquilar un local, ni de pedir un stock exorbitante de ejemplares. Pero sobre todo, se abre la posibilidad de ofrecer obras de autores que no aparecen entre los Best Sellers ni en las vidrieras más visitadas. Autores de cultos. Una literatura alternativa ni tan masiva.

Por eso, Martín Canziani, eventual colaborador de la revista NAN y profesor de historia, se propuso crear “Libros al sur de la frontera”, una librería que habita solo en las redes -con la cuenta de Facebook como principal plataforma-, aunque con raíces en el Conurbano bonaerense, que se encarga de ofrecer libros de tiradas muy pequeñas que no se consiguen con facilidad. Única en zona sur.

Su trabajo es a pulmón. Va desde Adrogué a las distribuidoras y editoriales de Capital Federal para conseguir los libros que les piden sus clientes o que él intuye que pueden gustar y venderse. Las entregas las hace en persona e intenta crear un vínculo con los compradores: una relación de ida y vuelta, no sólo un intercambio comercial.

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-¿Cómo surgió la idea de armar este proyecto?

-Arranqué hace un año, la idea era traer libros que no se consiguieran en el conurbano, primero como una iniciativa personal de evitarme a mí ir todo el tiempo a capital a buscar libros y segundo, traerselos a personas que tuvieran las mismas inquietudes que yo. Libros de editoriales chicas que acá no se consiguen en las grandes cadenas.

No me considero un vendedor de libros, sino un comprador. Entonces cuando los compraba los tenía ahí en casa y no quería que se fueran. Me pasaba que me pedían un libro y yo estaba 20 minutos mirando el libro. Después de ese periodo de enfermedad mental que duró un par de meses, entendí la lógica de la reposición y de cómo funciona una librería. Además, está bueno que se lleven tu recomendación.

-¿Cómo armas tu catálogo?

-Uno de los indicadores es fijarme qué tengo ganas de leer yo. Si no tengo ganas de leer un libro, no lo voy a vender. No vendo libros que no sean de literatura a menos que sea escrito por alguien del conurbano. Hay autores de la zona, no muchos, pero hay. Juan Diego Incardona, Horacio Convertini, Juan Mattio vivieron en el Conurbano. La gran mayoría se mudó a la Capital, imagino porque el mundo literario está por ahí.

La idea es dar a conocer el trabajo de autores jóvenes. Hay un montón y escriben muy bien. Tienen una lógica de escritura que es bastante novedosa y pudieron escapar al encasillamiento -que presupone la literatura tradicional argentina- y están haciendo cosas muy buenas. Es difícil que una persona apueste 250 pesos por un autor que no conoce y de quien, muchas veces, no se tienen referencias, teniendo en cuenta el momento económico. Por eso en algunos casos redoblo el esfuerzo para recomendarlos, porque hay autores que valen la pena.

Tengo una idea de los libros que me van a pedir. Pero yo también les dedico tiempo para venderlos. Si me parecen buenos, pero no tienen mucha salida, les hago una breve reseña, los emparento con otros autores o los comento.

-¿Cuáles son las virtudes e inconvenientes de este tipo de negocio?

-La ventaja de una librería virtual es el del negocio automotor, pero mi idea es poder recomendar un libro y tener un contacto pos venta que implique una devolución de lo que se leyó. Me gusta que las personas manden un mensaje y digan “me gustó esto”, “no me cerró el final” o “me interesa como escribe”, porque eso abre un mundo a las personas que no se dedican a investigar el mundo literario y que solamente leen como un pasatiempo, se ven inmersas en la lógica de un autor. Eso está bueno, hay autores muy disimiles entre libro y libro, y otros que tiene una lógica de obra en la forma que evoluciona el autor y la capacidad de reinventarse de cada uno.

Las desventajas son que tengo menos libros en papel de los que desearía tener. No he tenido problemas con las entregas, pero es cierto que se pierde el contacto con el libro físico, que es algo esencial.

-¿Cómo es tu metodología de trabajo?

-Por lo general yo me manejo con una distribuidora grande, después hay casos puntuales. Con Adriana Hidalgo, Entriopía, Punto de Encuentro, Negro Absoluto las manejo por afuera, directamente con la editorial. Si no, todo lo que es Eterna Cadencia, Marea, por lo general, lo manejo con distribuidora a base de algunos pedidos y a base de algunos libros que percibo que pueden llegar a tener salida.

-Yo no tengo local, no tengo concesión de libros. Entonces cuando voy a la distribuidora, y ahí es donde me guío por la intuición, lo que hago es comprar libros. Cinco pedidos y otros diez que traigo para ofrecer. Por ahora no me falló. No traigo libros que sean invendibles, traigo los que crea que sean asequibles. Con la editoriales chicas tengo buena relación, voy compro y pago firme, no es que les digo “llevo diez y si no se venden te los traigo”.

No me funciona tanto abrir el catálogo, me funciona más hacer recomendaciones. A veces leo en diarios digitales, veo a las personas que tienen alguna influencia lectora y eso le agrego de lo que yo leo.

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-¿Cómo ves el futuro de las librerías?¿Va a virar todo hacia lo virtual?

-Las librerías van a tender a ir a la venta virtual, no solo las librerías convencionales, todas. Cuando salió el libro virtual se creía que el libro en papel quedaría obsoleto, pero el libro físico resistió y el libro digital se tuvo que acoplar a eso.

El caso argentino es particular, me ha tocado viajar por diferentes capitales, incluso europeas, y la densidad de librerías  que tiene Buenos Aires no la tiene ni París. Buenos Aires es una ciudad hipercultural y se sigue vendiendo muchísimo libro en papel. En épocas de crisis económicas las librerías tienden a concentrarse. Van a sobrevivir las grandes cadenas en detrimento de las librerías más barriales. Eso es lo que más me duele porque las librerías barriales concentran a los mejores libreros, y las librerías mainstream tienen esa suerte de librero temporal que es alguien que está estudiando para otra cosa. Se ha perdido el oficio de librero.

-¿Qué libros no venderías?

-De cualquier periodista que saca un libro de coyuntura, por ejemplo, los de Lanata, Majul o Wiñazki. Me parecen muy aburridos. Salvo que tenga cierto valor y vuelo intelectual, pero el libro periodístico de “mandé tres pibes a los que les pago dos mangos a hacer una investigación falopa y vendo 500 mil libros”, esos no.

Yo como no vivo de esto tengo la impunidad de vender lo que yo quiero, por eso me río de los libreros que trabajan en librerías de cadena por la desesperación por vender libros de Lanata en cantidades industriales.

De literatura no vendería libros muy mainstream, como los de Milena Busquets. De autores nacionales vendería cualquier cosa, de internacionales sería más cauto.

 

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17 Comentarios

  1. Vanesa

    Es un proyecto de lo más interesante sobre todo porque convierte la lectura en algo mucho más accesible para todos pero como una librería al uso no hay nada, la verdad es que me he reencontrado con los libros en formato clásico y sin duda apuesto por ellos. Muaks

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  2. La Leonera Potinguera

    Pues no esta mal el tema de las librerias virtuales. Yo soy muy dada a leer en mi ebook, porque como ya no tengo espacio fisico para guardar mis libros, pues me involucré más en los libros digitales.

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  3. Arien

    Hola!
    Me ha encantado este post porque no conocía el proyecto pero me parece una iniciativa genial, deberían haber muchas más así.
    Parece realmente interesante el concepto “librería virtual”, siempre es bueno hacer que los libros y novelas sean más accesibles
    Un besazo

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  4. Mel

    ¡Buenas! Pues a mí me parece un proyecto genial. Yo también creo que todas las librerías van a tender hacia lo virtual. Lo ideal es encontrar un espacio en la red donde puedas encontrar libros digitales y libros físicos. Yo por ejemplo, el año pasado tuve una época que leía todo en mi ebook. Este año, me ha vuelto a dar por los libros físicos. ¿Lo único malo de éstos? ¡Que ya no tengo espacio! :C

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  5. Rose

    Qué buena idea me parece! está muy bien lo de las librerias virtuales. la verdad, conocía muy poco de su funcionamiento y me ha gustado mucho el post. Como Mel, también combino el formato digital y el físico, según donde esté y las ganas que tenga de pasar páginas. Un saludo.

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  6. SEGUIMOS

    Me encanta está propuesta, con lo tecnológico que estamos hoy en día me encanta que navegando por la Red pueda conseguir libros y lectura interesante.
    Ya imagino que un futuro no muy lejanos existirá más propuesta interesante como esta.
    Saludos.

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  7. barbaragees

    Es una idea genial! Yo soy de leer bastante así que me encanta todo lo relacionado con mejoras del mundo literario… También me imagino un futuro todo on line… pero es una pena. Yo soy de las que siguen comprando libros en papel porque me gusta coleccionarlos

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